Dos años han transcurrido y La Gomera se mantiene en la misma casilla de salida. Siempre en esa misma posición de partir para nunca salir. Nada hemos avanzado en el tablero y ello a pesar de la ingente cantidad de millones que han llegado, a los que hay que sumar los que están por llegar. 

Hubiese sido el momento de poner las bases de un nuevo modelo de Isla que dejase atrás, en el pasado, esa visión estática, inmovilista, aletargada, que ha terminado por definirnos. Pero no, nuestros responsables institucionales han preferido seguir ahondado en esa fosa de quietud mortecina distanciándose, cuando no actuando de freno, de aquellas fuerzas que optan por construir una Gomera nueva, ilusionante.

De tal suerte han elegido seguir por la misma línea: piche, cemento y planes de empleo. Parece ser que no son conscientes que tal modelo viene fracasando desde el principio de los años 90 del siglo pasado, cuando se invirtieron 15 mil millones de pesetas en la Isla, lo que venía a ser casi un millón de pesetas por habitante. De poco sirvieron, muchas obras sin sentido, muchas sin acabar y pocas realmente necesaria.

Y ahora desde el cielo nos llega esa lluvia de millones en forma de FDCAN, obsequio cargado de trampas que nos toca por esa especie de lotería que reparte sin criterios. Noventa millones de euros que se dedicarán a lo mismo. No hay nada más significativo, y la vez más cínico, que se considere un logro que con esos millones se culmine lo que se comenzó hace 25 años. Tal es el retardo de nuestro reloj institucional.

Nosotr@s desde Sí se puede no vamos a elegir el discurso lastimero, victimista, basado en el llorar y mendigar. El problema no reside tanto en lo que nos deben los otros, sino en la gestión que se hace con los recursos que tenemos. No podemos seguir articulando todo en torno a la improvisación, es imprescindible concebir un modelo de Isla para el futuro, construyendo las bases en el presente. Debemos apostar por unos pilares sólidos y desde nuestra perspectiva solo se puede hacer introduciendo una nueva forma de hacer política y de concebir y gestionar los recursos públicos. Sin convertir a la sociedad gomera en sujeta activa, más allá del voto cada cuatro años, poco avanzamos, debemos superar esa dependencia trágica de un visionario, por muchas elecciones o mayorías que gane.

Apostar por un nuevo modelo es darle voz, representatividad y capacidad de decisión a los diferentes agentes sociales. No solo es escucharlos, es hacerlos corresponsables del modelo de Isla que necesitamos, construyéndola de manera compartida.

Somos consciente de las dificultades, 25 años de mordaza son capaces de acallar muchas voces. Pero también asumimos que estamos en un tiempo nuevo y experiencias surgidas en nuestra propia isla nos marcan el camino. La Carta Europea de Turismo Sostenible, impulsada desde el Parque Nacional de Garajonay y AIDER, ha convertido a distintos sectores económicos, sociales e institucionales de la Isla en los verdaderos protagonistas, asumiendo responsabilidades en un debate abierto sobre un proyecto de Isla vinculado con la sostenibilidad.

Llevamos dos años y creemos que hemos demostrado que sí se puede hacer política de manera diferente, centrados en el día a día de los ciudadanos sin perder la perspectiva de los asuntos globales que nos atañen. Desde el trabajo, el rigor y la seriedad porque construir exige cimientos consistentes. Desde el debate profundo y el consenso y no desde el seguidismo sumiso al líder.

Han pasado dos años de legislatura y a pesar del estado de marasmo, de dejadez, en el que se encuentra la Isla nosotros vamos a seguir trabajando. A pesar de los obstáculos, de la opacidad, de la dificultad y en algunos casos de la incomprensión, creemos firmemente que es hora de transformar esta realidad. No vamos a exigir pleitesía, queremos ilusión, trabajo, perspectiva y consenso.

Este lunes se va a celebrar, con motivo del Día de Canarias, la luchada institucional en Valle Gran Rey. Es probable que participen luchadores de todas las islas salvo, curiosamente, bregadores originarios de la isla que ejerce de anfitriona, La Gomera. Cabría preguntarse por qué no se requiere en este caso que también se plasme aquellos de la triple paridad entre los luchadores.

La respuesta es bien sencilla, y tal como pasa con muchas otras cuestiones, en La Gomera nos hemos quedado solo en la fase de la ceremonia, de la representación, sin ningún contenido real.

Restaurantes en miradores sin comensales, quesería sin leche, audillón sin deportistas, centro de visitante sin turistas, puerto sin barcos, cochinera sin cochinos, piscinas para la talasoterapia sin pacientes, parque marítimo sin bañistas, casa para los artesanos sin trabajadores manuales, casa de la miel sin apicultores, luchadas sin luchadores, …. no es nada nuevo.

Y no podemos volver a culpar a la insularidad, la lejanía, el que no hayamos terminado de lograr que la Lucha Canaria cuaje en nuestra Isla. La dejadez institucional y la falta de implicación social han sido los principales motivos que han posibilitado esa nula presencia de nuestro deporte vernáculo.

Frente a la idea generalizada de que en La Gomera nunca hubo lucha el devenir histórico parece desmentir tal afirmación. La primera referencia a la Lucha Canaria moderna en nuestra isla es un artículo publicado en la década de los 40 del pasado siglo por Emilio Rivero. Señalaba que hasta 1888 los gomeros en sus fiestas y “romerías” celebraban luchadas. A partir de esa fecha comenzó su primer declinar. Destacaba la presencia de una serie de luchadores como Vicente Bencomo, Pedro Álvarez y Antonio Trujillo en Hermigua, no le quedaban a la zaga los buenos bregadores de Agulo representados por Antonio Nieto, José Cordero y Antonio García “Perero”. Fue en los municipios del norte donde más arraigo, pero también quedó en el recuerdo los enfrentamientos entre Alajeró y Chipude, donde los hermanos “Misioneros” se enfrentaban en luchas épicas al “Gato” y el “Gorila”, significativos apodos que nos permiten intuir sus formas de bregar.

A lo largo del siglo XX la Lucha entra en un periodo de estancamiento. Solo subsistió gracias a encuentros aislados. Los testimonios orales recogidos nos recuerdan las luchadas que tenían lugar en la playa de San Sebastián a la llegada de los correíllos desde El Hierro. En otros municipios y con motivo de alguna fiesta podían revivirse aquellos choques, acaecidos en el siglo pasado, que perduraban en el recuerdo. Salvo esos encuentros circunstanciales, la realidad es que nuestro deporte vernáculo no terminó de arraigar.

Fue en la década de los 80 del siglo pasado cuando, gracias a un gran esfuerzo proveniente del ámbito educativo y a la vera de la reivindicación de nuestra propia identidad como canarios, comenzó un lento renacer. La encomiable labor de Purificación “Puri” en Agulo, de José Antonio Dorta en los colegios de San Sebastián, de Vicente Plasencia en Vallehermoso y el paso por la isla de Benigno Machín en el año 1984 fueron todo un acicate. Labor continua y altruista con los más pequeños que en la siguiente década tendría sus resultados.

Así en la temporada 1992-1993 se celebra en La Gomera la primera liga y copa insular donde participan cuatro equipos: Chinguarime, Mulagua-Ganguila, Agana y San Cristóbal Ipalán. Muy poco se ha valorado el trabajo loable, constante y desinteresado de Miguel Chico y Javier Vera como organizadores de aquella liga. Otros quisieron colgarse las medallas.

Parecía que la lucha podía consolidarse en la isla, la labor de los años 80 comenzaba a tener sus frutos.  No se estaba exentos de problemas, dificultades con las fichas, con las instalaciones para la práctica. A título anecdótico se tuvo que celebrar alguna luchada con los faros de los coches ante la inexistencia en el terrero de focos.  Y a pesar de todos los pesares, en algunos encuentros llegaron a asistir como público más de 300 personas. Directivos implicados, preocupados y entusiastas como el ya fallecido Liberato Álvarez o Enrique Arteaga. Y sobre todo muchos luchadores y buenos, sería muy prolijo nombrarlos a todos, pero a sabiendas de que dejaremos a muchos en el tintero, recordamos a Mingo Correa, Manuel González, Benito Morales, Vicente Santos, Tomás Pérez, Fernando Chinea, Mariano Hernández, Jonás Herrera, y otros tantos.

El trabajo se estaba haciendo apropiadamente. En los juegos escolares de 1994 los cadetes gomeros dieron la sorpresa venciendo a una isla de tradición luchística como El Hierro por 25 a 11 en la modalidad 6 contra 6. La prensa especializada se hizo eco de tal hecho: “La Gomera hace historia” titulaban y aseveraban sobre “el progreso evidenciado” y el “buen trabajo”. Culminaba uno de los artículos con la siguiente profecía “la lucha en la isla colombina tiene futuro y por consiguiente necesita apoyo”.

Cadetes destacables: la técnica exquisita de Zebenzui Herrera, Cristóbal Padrón con su indefendible cogida de corva, José M. Marichal y sus agachadillas, los desvíos y toques por dentro de Alejandro Rodríguez, las poderosas burras de J. Ramón García, las diferentes contras de los hermanos José I. y Miguel A. Darias y las caderas impecables de José Castilla. La mayoría pasarían a integrar el juvenil Unión Gomera que realizó una aceptable labor en la temporada 1995-1996.

La lucha no fue solo cosa de hombres y también jóvenes gomeras se fajaron en el terrero. Entre otras Iballa Cabello y Carmen Mendoza, que incluso llegaron a participar en un encuentro de Lucha femenina en Tenerife.

Pero no hubo futuro y comenzó un nuevo declinar. La demolición del terrero de Vallehermoso, la persistencia de otros recintos sin arena donde se luchaba prácticamente sobre el propio cemento, la falta de estructuras organizadas en los equipos, la poca predisposición y el desinterés de los responsables públicos que seguían sin creer en aquello de la Lucha y la falta de planificación a largo plazo significaron su herida de muerte justo en el momento en que se había hecho lo más difícil: su despuntar.

Son muchos lo que se remangaron los calzones en aquellos momentos, testimonio de que si hubo un momento para la Lucha Canaria en La Gomera. Sus nombres, y no están todos ni todas, atestiguan aquel renacer.

El lunes la luchada institucional será un mero empaque. Se harán discursos y notas de prensa refiriendo los apoyos y la necesidad de rescatarla. Pero, nos tememos, una vez acabada recogerán el tatami y nuestro deporte no volverá a pisar nuestra Isla. Es lo que han hecho estos últimos 30 años.

Dicen que hay determinadas imágenes que valen más que mil palabras. Lo peor de las imágenes que uno puede ver cuando mira el edificio del Hospital viejo, es que faltan palabras: nos las han intentado robar como si fueran los vidrios o las puertas o los armarios que una vez estuvieron ahí cumpliendo su función.

El Hospital viejo de San Sebastián de La Gomera comenzó su andadura en el año 1945. Sin embargo, y tras muchas vicisitudes, entró en funcionamiento a finales de 1961. Durante cerca de 50 años llevó a cabo sus servicios para toda la población de la Isla, periodo durante el cual el edificio originario sufrió una serie de ampliaciones.

Perteneciendo al Cabildo Insular de La Gomera, fue el día 3 de agosto de 2001 cuando se firmó un convenio entre la Consejería de Sanidad y Consumo del Gobierno de Canarias y la institución insular para la integración del Hospital Nuestra Señora de Guadalupe en el Servicio Canario de Salud. A partir de aquel momento la responsabilidad del edificio pasaba a manos del Gobierno de Canarias.

Cabe reseñar que en dicho acuerdo no solo se cedía el edificio, sino que se incluían todos los accesorios, bienes muebles y fincas en que se encontraba ubicado. Y se dispuso una cláusula que señalaba que, una vez acabase su destino a usos sanitarios, debería ser devuelto en el plazo de tres meses al Cabildo Insular de La Gomera.

En mayo de 2010 tuvo lugar la inauguración del nuevo Hospital de Nuestra Señora de Guadalupe, por lo tanto, el antiguo hospital dejaba de prestar sus funciones hospitalarias y comenzaba su calvario.

Lógicamente el Cabildo gomero solicita su devolución según lo firmado en el convenio del 2001 recordando el plazo de tres meses para llevar a cabo la restitución. En septiembre de 2010, tan solo cuatro meses después del cierre del antiguo hospital, se debate en una reunión de personas mayores de la Isla sobre el destino del edificio y se opta por convertirlo en el futuro en un centro sociosanitario, respaldando, de esa manera, una iniciativa presentada por el Cabildo gomero con anterioridad.

El 11 de noviembre de ese mismo año, se registra en el Parlamento de Canarias una propuesta por parte del grupo socialista solicitando la devolución de la infraestructura del antiguo hospital Nuestra Señora de Guadalupe al Cabildo Insular de La Gomera y que se llevase a cabo la rehabilitación y adecuación de dicha infraestructura como centro sociosanitario.

Por lo tanto, a inicios del 2011 había un acuerdo entre todos los interesados: fuerzas políticas, Parlamento de Canarias, Gobierno de Canarias, Cabildo Insular, asociaciones de mayores, etc. para que el edificio fuese devuelto y convertido en un nuevo centro sociosanitario.

Pero es justamente a partir de esas fechas cuando comienza una especie de agujero negro donde se pierde toda responsabilidad en torno al edificio, cabría preguntarse si de manera interesada.

El Cabildo gomero no muestra interés alguno en que se aplique la cláusula que señalaba su devolución en tres meses y que se cumpliese el acuerdo del Parlamento Canario. En el correspondiente expediente no hay un solo escrito ni pronunciamiento público a tal efecto a partir del 2011. Parece ser que no interesaba esa inmediata devolución. Es más, el 11 diciembre de 2012 el Director General de Patrimonio del Gobierno de Canarias solicita al Cabildo de La Gomera que comunique su conformidad con la devolución del edifico a la institución insular, solicitud que no fue contestada y que se reiteró en febrero de 2013.

Y es, en ese marco de dejadez absoluta, cuando comienza el desvalijamiento del edificio. Un periódico digital insular, Gomeraverde, se hace eco en el 2012 de una información de la policía local de San Sebastián donde se señalaba la desaparición de materiales diversos tales como, mobiliario, enseres, cuadros, bombas de aguas, cuadros eléctricos, aparatos de aire acondicionado, e incluso piezas arrancadas de los cuartos de baños. Información que nunca fue desmentida.

En junio de 2014, todos los alcaldes de La Gomera envían un escrito al presidente del Cabildo achacándole su responsabilidad en el deterioro que sufre el recinto por su inacción, entendiendo que incrementará gravosamente los costes de rehabilitación.

Es en agosto de 2014 cuando, tras cuatro años de abandono absoluto, el cabildo recibe oficialmente la devolución de las instalaciones del Hospital viejo. No sin antes ocurrir cosas muy curiosas que demuestran esa especie de agujero negro en la responsabilidad del mantenimiento del edificio. En abril de ese mismo año, el cabildo gomero recibe un escrito de ENDESA solicitando permiso para instalar una estación de vigilancia de la calidad del aire que es contestado afirmativamente por el presidente a principios de julio, señalando que no tienen inconveniente en autorizar que se haga uso de dicho inmueble.

Cabe preguntarse: si se tiene capacidad para dar autorización de un edificio que no ha sido devuelto, ¿por qué no se tuvo el mismo interés para evitar su desvalijamiento?

Pero las incongruencias continuaron con la propia devolución. Curiosamente, en el acta de entrega y devolución al Cabildo no aparece ningún inventario de bienes muebles, a pesar de que se señalaba en el convenio firmado en el 2001 que estos se incluían.

Sin duda, debemos alegrarnos de que, por fin, el edificio, y tras más de seis años de inoperancia de los gestores públicos, se vaya a destinar para ser centro sociosanitario. Pero también tenemos que exigir responsabilidades a quienes han permitido que el edificio se desvalijase por unos malhechores que convierten lo público, lo de todos, en lo suyo, contando con la condescendencia y la vista hacia otro lado de las autoridades públicas.

En definitiva, el hospital viejo es otro caso más de lo que ocurre desde hace 30 años en esta isla, donde el dinero público se pierde por el sumidero de la inoperancia y cuya espiral de inversión, malgasto, inversión, malgasto… ha terminado por convertirse en el modelo de gestión por parte del presidente del cabildo gomero, Casimiro Curbelo.

Sí se puede quiere dar voz a las mujeres gomeras (las que están y las que vendrán) por el día internacional de la mujer trabajadora el próximo 8 de marzo, y para ello, una de sus portavoces, Guacimara Navarro García, ha escrito esta carta a su hija que aún no ha nacido, ya que la portavoz está embarazada de 36 semanas:

La Gomera, marzo de 2017

Querida hija:

         Aún no has nacido, pero quiero escribirte esta carta antes de que llegues al mundo, y lo hago ahora porque este es un mes muy especial para todas las mujeres como Tú y como Yo.

         Has elegido ser mujer y ojalá no tuviese que advertirte que esa elección conlleva un esfuerzo extra en este loco mundo al que vas a llegar. Al principio no te darás cuenta, pero poco a poco el entorno se va a encargar de recordarte que tu género condicionará tu forma de vestir, de pensar, de amar, de trabajar…

         Hay algo muy bonito que sucederá y es que nacerás en la isla de La Gomera, aunque eso no te va a librar de los condicionantes de ser mujer, quizá todo lo contrario… en tu isla, la mía y la de otras muchas mujeres, se castiga el trabajo y el esfuerzo, condenándonos a no poder elegir en qué trabajar ni cómo educar ni cómo crecer y casi en qué y cómo poder hablar o pensar, porque todo gira en torno a las decisiones de unos pocos.

         Pero así como elegiste ser mujer y así como elegiste nacer en La Gomera (dos grandes elecciones), escogiste llegar en un momento nuevo para ambas cosas y tu madre ya se siente orgullosa de Ti por eso. Porque este momento hará que todas las mujeres que trabajemos juntas o separadas, teniendo hijos e hijas o sin tenerlos, viviendo en el campo o en la ciudad… podamos cambiar nuestra realidad.

         Yo creo en Ti y creo en todas las mujeres gomeras que trabajan cada día, y si hay algo que me ayuda a seguir trabajando también es precisamente eso: pensar que el trabajo femenino es la gasolina de este tiempo nuevo del que te hablo.

         Ya termino esta carta diciéndote que en tu casa, en Chipude, te estamos esperando tus dos hermanos, papá y Yo para trabajar juntos por una isla y un mundo mejor en el que puedas seguir eligiendo todo lo que quieras ser.

         Quedo a la espera del momento en que elijas nacer… Te quiero hija

Guacimara NavarroEn uno de esos pocos momentos que me da mi cotidianeidad para reflexionar, he estado pensando por qué seguimos las personas siendo maltratadas… Y hay tantas respuestas y ninguna a la vez, que siempre termino preguntándome ¿por qué?

¿Por qué seguimos utilizando el rosa para las niñas y el azul para los niños? ¿Por qué se sigue exigiendo en algunos centros educativos faldas en el uniforme de las niñas y pantalón en el de los niños? ¿Por qué siguen muchas religiones poniendo a las mujeres como objeto de fragilidad y de pecado? Porque la violencia simbólica existe.

¿Por qué la publicidad sigue anunciando muñecas modelo para niñas y coches rápidos y fuertes para niños? ¿Por qué seguimos encontrando en los establecimientos la ropa para niños y para niñas bien diferenciada y nunca hay un pasillo o perchero unisex? ¿Por qué, en vez de dejar de usar el cuerpo de la mujer como reclamo publicitario, cada vez aparecen más hombres desnudos como si eso nos igualara? Porque la violencia mediática existe.

¿Por qué siguen en pleno siglo XXI continúan siendo más bajos los sueldos de las mujeres? ¿Por qué seguimos siendo las mujeres objeto de los mayores índices de paro? ¿Por qué no existen bajas de maternidad, paternidad, lactancia, crianza… para que podamos las personas criar a nuestros cachorros sin sentirnos culpables? Porque la violencia económica existe.

¿Por qué las mujeres seguimos temiendo pasear por una calle oscura? ¿Por qué seguimos disfrutando hombres y mujeres de canciones sexistas llenas de mensajes discriminatorios? ¿Por qué se sigue señalando a las mujeres si van con escote o falda corta? ¿Por qué se bombardea con la imagen depilada, maquillada, entaconada… como estereotipo de feminidad? Porque la violencia sexual existe.

¿Por qué se sigue tratando a las embarazadas como si estuviesen enfermas sometiéndolas a miles de pruebas protocolarias, que no siempre son imprescindibles, sin tener en cuenta su estado natural de salud? ¿Por qué se nos sigue obligando a parir para favorecer la actividad médica sin tener en cuenta nuestra capacidad natural? ¿Por qué se nos miente y se nos infunde el miedo aludiendo a la muerte de nuestros bebés o la nuestra propia sin basarse en la evidencia científica? ¿Por qué? Porque la violencia obstétrica existe.

¿Por qué las mujeres gomeras seguimos teniendo miedo a decir lo que pensamos o a “el qué dirán”? ¿Por qué si queremos estudiar y/o trabajar en la edad adulta no hay facilidades específicas para un sector tan castigado? ¿Por qué algunas de nuestras representantes públicas parecen maniquíes manipulados y se alejan tanto del perfil de la mujer gomera real? Porque la discriminación en La Gomera existe.

¿Por qué los índices de maltrato hacia la mujer no descienden? ¿Por qué se permite todo lo anteriormente expresado desde las instituciones públicas? ¿Por qué se permite ejercer a políticos que insultan, utilizan y trafican con mujeres en puestos de responsabilidad? Porque la violencia física solo es la punta del iceberg.

Carlos P. SimancasEn La Gomera la desidia se ha instalado como “modus operandi” y lo peor es que somos los ciudadanos quienes alimentamos esa maquinaria de ronroneo sordo e inútil. Un motor de sueños frustrados y cemento inservible, que devasta la isla hasta los cimientos.

El problema no es solo de siglas o de partidos políticos, sino es el conformismo que se ha instaurado entre nosotros. Que haya obras de coste millonarios cayéndose a pedazos, ¡pues no pasa nada!, y aplaudimos a rabiar. Que nunca más podamos utilizar el término “Miel de Palma, da igual, ya lo llamaremos, sirope. Que una asociación enseñe Silbo Gomero y que lo venda como Silbo Canario, ¡magnífico!, ¿no somos acaso todos hijos de las Afortunadas?

Hace unos días quise quejarme en una red social de esta Asociación, es verdad que pudo el corazón más que la razón, y fueron muchas las voces que me pidieron que escribiera sobre ello. Créanme cuando les digo que he necesitado días de asimilación, para ir metabolizando el asunto. Pero el problema no es que exista esta Asociación, la cuestión es que aquí no se hace nada por nuestro Silbo Gomero. Así que iré por partes:

1. No creo que la concejal de ASG en Hermigua fuera la culpable de llamar a esta asociación para dar ese taller. ¿En Agosto, con todo dios de vacaciones, a dónde se podía dirigir? No hay una Escuela Insular de Silbo Gomero por ejemplo. No hay nada, solo teléfonos particulares que no suelen responder.

2. Desde la más alta Institución de La Gomera se argumenta que el Silbo Gomero está a salvo, que se imparte en las escuelas de la isla. Pero eso solo significa que la Consejería de Educación ha hecho su parte del trato.

3. ¿Dónde está la Escuela Insular de Silbo Gomero? ¿Por qué un adulto que quiera aprender a Silbo Gomero no tiene adónde acudir?

4. Si usted mañana quisiera enseñar cómo es el Silbo Gomero a un visitante: ¿Dónde lo llevaría? ¿Dónde hay demostraciones de Silbo Gomero de manera regular y de calidad?

5. ¿Por qué en esta isla gente como Isidro Ortiz, Lino o Pedro Medina son olvidados y denostados? Cuando ellos son parte importante de que se consiguiera rescatar al Silbo Gomero del olvido.

6. ¿Por qué la Comisión Insular del Silbo Gomero no se reúne desde el 2008?

7. ¿Por qué no se ha actuado para que la Cátedra del Silbo Gomero sea una realidad en nuestras universidades?

8. ¿Por qué el Consejero de Patrimonio y también alcalde de San Sebastián no abre la Escuela de Silbo Gomero, pero sí permite a su vez hacer talleres en su municipio?

9. ¿A quién le interesa que el Silbo Gomero no prospere?

Estas preguntas que se agolpan en mi cabeza siguen sin respuesta. Es más, a día de hoy no he visto ninguna respuesta firme y contundente por parte de la tercera planta del Cabildo en defensa de nuestro patrimonio inmaterial.

Aquí he de matizar: sería injusto cargar las culpas solo al equipo de gobierno del Cabildo, ya que este es un tema que se lleva lastrando desde hace casi 10 años. El PSOE participó en este entierro prematuro de nuestros valores culturales y ASG sigue con el velatorio y los pertinentes responsos. Recuerden que fueron ellos (el partido de la rosa y el puño) los que permitieron que la Isla se llenara de obras inútiles, que la miel pierda su nombre o que el Silbo Gomero esté contra las cuerdas esperando ser salvado por la campana.

La política en La Gomera ha sido un rancho para unos pocos donde lo inmaterial ha quedado en el “poyo” de la cocina esperando ser devorados por un gato oportunista.

Gato que ha llegado desde otra isla, que ha aprovechado la desidia y que estemos con la isla en funciones, culturalmente hablando, para establecer su chiringuito. A ver… puedo entenderlo, pero no respetarlo. Mientras en La Gomera sigamos instalados en el conformismo, mientras sigamos aplaudiendo que nuestra cultura siga expuesta a los elementos, otros alegarán que ese espacio está libre y que son ellos quienes tienen que ocuparlo y explotarlo. ¿Aplaudiremos luego?